- Terminó su contrato
A Federico Higuaín no se le podía considerar transferible porque su contrato expiró y ahora es libre, pero al América ya no le interesa.
Llegó para sustituir a Federico Insúa, quien se lesionó de gravedad en el Interliga y nunca pudo dar el ancho.
Cierto que debutó con un gol en la Copa Libertadores frente a la Universidad Católica, pero después desapareció.
En la Liga, Federico jugó poco más de 700 minutos, sólo marcó un gol y su deuda con el público y con la playera fue creciendo.
Llegó muy platicador y después fue rompiendo el diálogo con la prensa, sabía que sus actuaciones no eran buenas y se volvió parte de la crisis americanista, no tuvo el coraje, tampoco los recursos futbolísticos para echarse el equipo al hombro.
No es ni la sombra de su hermano que juega en el Real Madrid y que fue campeón en la Liga española. Llegó procedente de Turquía, en donde vivió momentos difíciles. El futbol mexicano le tendió la mano, le ofreció un buen contrato, futuro y muchas cosas más que no quiso, no supo y tampoco pudo aprovechar.
Fue un triste paso el de Higuaín por el América y se suma así a la gran cantidad de extranjeros que, en un tiempo muy corto, se han puesto la playera amarilla, que les quedó muy grande, porque no respondieron a su peso, a su jerarquía y tradición.
Llegó para sustituir a Federico Insúa, quien se lesionó de gravedad en el Interliga y nunca pudo dar el ancho.
Cierto que debutó con un gol en la Copa Libertadores frente a la Universidad Católica, pero después desapareció.
En la Liga, Federico jugó poco más de 700 minutos, sólo marcó un gol y su deuda con el público y con la playera fue creciendo.
Llegó muy platicador y después fue rompiendo el diálogo con la prensa, sabía que sus actuaciones no eran buenas y se volvió parte de la crisis americanista, no tuvo el coraje, tampoco los recursos futbolísticos para echarse el equipo al hombro.
No es ni la sombra de su hermano que juega en el Real Madrid y que fue campeón en la Liga española. Llegó procedente de Turquía, en donde vivió momentos difíciles. El futbol mexicano le tendió la mano, le ofreció un buen contrato, futuro y muchas cosas más que no quiso, no supo y tampoco pudo aprovechar.
Fue un triste paso el de Higuaín por el América y se suma así a la gran cantidad de extranjeros que, en un tiempo muy corto, se han puesto la playera amarilla, que les quedó muy grande, porque no respondieron a su peso, a su jerarquía y tradición.
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